Ana y Ernesto

Al igual que Ernesto sabía que se casaría con ella nada más verla, a nosotros nos pasó algo parecido al conocerlos.
Pronto supimos que seriamos sus fotógrafos y que sería una boda emocionante y llena de sorpresas. La verdad es que lo pasamos en grande, gracias a que supieron disfrutar de cada instante. Aún podemos escuchar el saxofón si cerramos los ojos.
La sinceridad que mostraron hizo que sean los mejores narradores de su historia y que su gran día quedará en el corazón de todos los que allí estuvimos.