Rutinas contra el bloqueo creativo (I)
Buscando ballenas en el mar
Cuando arrancamos el año, no sé porque tontería pensamos que va a ser diferente.
Creemos que, por arte de magia, las cosas van a cambiar.
Así, sin mas.
Como si nos quedáramos delante del mar mirando el horizonte, esperando a ver una ballena.
Las cosas cambian pero no por el nuevo año, sino porque nosotras decidamos que cambien.
Cada principio de año, renovamos los votos y nos decimos, este año si que sí, voy a hacer esto y lo de más allá.
Y nos cargamos de objetivos y sueños a cumplir.
Y a la mañana siguiente, la rutina nos devuelve una bofetada bien fría:
“Hay que hacer esto y lo de más acá“
Y entre el deber de hacer y “los tengo que”, están los de “esto no se me puede pasar”, dejamos que los objetivos y los sueños se queden donde están.
Sí total, sueños son.
Pero siempre hay una solución, para no caer en la desidia.
Se llama constancia y también se la conoce por voluntad.
La voluntad de no esperarte a cada enero y darte un atracón de buenas intenciones que terminen por empacharte y frustrarte porque “los tengo que hacer” te sepultan cada día.
Yo tengo un truco, para que la voluntad no se empache ni se aburra de la rutina.
Y es hacer, al menos una cosa al día que me ponga en el camino de conseguir mis sueños.
Porque mis sueños quiero que sean reales, como los tuyos.
Y además, me hace muy feliz alcanzarlos.
Y me ayudan a ser mejor persona, igual que a ti.
Y estas pequeñas cosas diarias, son tan pequeñitas que es muy fácil hacerles un hueco en la rutina diaria.
De hecho, se hacen como las otras cosas y los “tengo que” dejan siempre un hueco de buen agrado para mis cositas, porque saben que me hacen muy, pero que muy feliz.
Y si yo estoy feliz, la vida es maravillosa.
Y la máquina, que hace girar las ruedas del mundo, funciona a la perfección.
Amor, humor y respeto
Una rutina contra el bloqueo creativo
Una de las cosas que recomiendo para salir de una época poco fructífera en cuanto a la creación o simplemente para ayudarnos a centrarnos y recuperar el foco es escribir un diario.
Un diario escrito con regularidad y como su nombre indica, todos los días.
En esta diario, vamos a escribir todas nuestras penas, nuestras alegrías y todo lo que se nos ocurra. No se trata de escribir una genialidad de la literatura, así que no tienes porque preocuparte del estilo ni de la coherencia.
Aprende a escribir en tu diario las cosas que piensas y te pasan, las que re gustan, las que no, como si se lo contarás a un buen amigo o amiga.
El diario o mejor dicho, el acto de escribir te va a ayudar a coger perspectiva sobre tus problemas y tus preocupaciones, viéndolas de otra manera no te van a parecer tan importantes y además, también te va a ayudar a encontrar soluciones inesperadas ante el bloqueo creativo.
Utiliza tu diario como una válvula de escape, para desahogarte y, sobre todo, para mimarte cada día y decirte lo hermosa que eres y que vas a conseguir todos tus sueños.
Eso sí, con constancia y con trabajo que aquí no se regala nada.
Yo llevo años escribiendo diarios y os puedo asegurar que funciona contra el bloqueo creativo.