La perfección estúpida – Tu Escuela de Fotografía

La perfección estúpida

He leído que en algunos colegios de Italia para fomentar la creatividad, los niños trabajan en proyectos en grupo y todos los trabajos que hacen, una vez acabados y por muy chulos y bonitos que sean, acaban en la papelera.

Dicen que así es más fácil empezar de cero la próxima vez y, sobre todo, no hay pruebas de quién es el que mejor dibuja de la clase.

Porque todos valen y precisamente por eso, poco importa el resultado.

Cuando nuestros hijos escriben, pintan, bailan, cantan lo están haciendo porque, por encima de todo, están jugando y en los juegos ya se sabe, lo importante es jugar.

La Libreta Mágica. Kodak Tri X Canon AE1 Canon Lens FD 50 mm f1.8 ©David de Flores

Jugar y experimentar. Probar sin dejar de aprender al ritmo de cada uno. Ningún niño o niña necesita un concurso para saber quién es el que hace el mejor dibujo de la clase. Necesitan dibujar sin más. O pintar. O hacer rayajos o garabatos o lo que sea.

Equivocarse es parte del juego, parte del camino de su aprendizaje que les permitirá descubrir su lugar en el mundo. Siempre que no se reprima, el fallo les abrirá puertas y les ayudará a confiar en sí mismos. El intento tras el error es una invitación a la exploración, a la aventura, a dejarnos llevar y a descubrir ese margen de la vida que aprendemos cada día desde que nacemos.

La Libreta Mágica. Kodak Tri X Contax 139 Carl Zeiss 50 mm f1.8 ©David de Flores

La fotografía fílmica, la del carrete de toda la vida, tiene mucho de juego, de equivocarse y corazón. También puede ser perfecta, pero hay un margen de incertidumbre imposible de controlar. Puedes llamarlo margen de error aunque yo prefiero llamarlo incertidumbre mágica.

Con una cámara de película nunca puedes ver la foto que acabas de hacer. No sabes lo que va a salir aunque te lo puedas imaginar. Siempre hay esa incertidumbre sobre el futuro de lo que ya has hecho.

Es una cuestión de tener confianza. Primero se dispara y luego se revela. Si te gusta te la quedas y si no, a la papelera. Y hay fotos en un carrete que no son perfectas pero que no por eso son malas porque son capaces de atrapar algo que no es perfecto, como la vida que nunca es perfecta, algo que no sabes expresar con palabras pero que te engancha.

Hay algo cuando esa incertidumbre mágica se revela, un mensaje cifrado que puedes interpretar, una historia que cada uno completa con lo que sabe. Es como cuando ves a tus peques jugar en el parque o en casa. Te los imaginas de mayores pero no lo puedes saber con certeza, porque hay algo impredecible que es la vida. Incertidumbre pura.

La Libreta Mágica. Kodak Tri X Contax 139 Carl Zeiss 50 mm f1.8 ©David de Flores

Hay un dicho japonés que dice que “la perfección es bella pero estúpida” (1) y yo añadiría, también aburrida y vanidosa. Quien la crea sabe lo que hace y le importa muy poco lo que puedas pensar. Es lo que ves y quiere dejarte con la boca abierta. Solo quiere impresionarte porque lo que hace, lo hace para sí misma, para su propio ego.

La fotografía para ser verdad como la vida, tiene que dejar un margen a la imprecisión, una parte a la improvisación y un tiempo de incertidumbre.

La fotografía no tiene porqué ser perfecta.

Cuando lo es, aburre como las postales del paraíso, como un paisaje sin historia o un retrato sin alma.

La Libreta Mágica. Kodak Tri X Contax 139 Carl Zeiss 50 mm f1.8 ©David de Flores

Amor, humor y respeto

(1) Fantasia, de Bruno Munari y tengo que decir que no puedo estar más de acuerdo y encantado con el libro.

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